sábado, mayo 13, 2006

Espejo del Alma

Los ojos son el espejo del alma, o eso dicen. Si lo que dicen es cierto, hay veces que me asusta lo que observo en mi alma. No sé si es la primavera que me tiene alterada, o sí es solo los cambios a los que siempre he sido tan reacia a aceptar, pero mi alma libra una batalla que la hace agonizar. Un lado suplica entregarse sin limites, el otro mantener el control por completo sin ceder un átomo. Es el alma de una mujer que se debate continuamente entre la entrega y el ser su propia dueña.

Sé que lo que yo veo al mirarme al espejo no es lo que ven los demás. He pasado toda una vida escondiendo lo que siento y lo que mi alma necesita para estar satisfecha, para estar en paz. Hace falta mucho valor para dejar saber a todo el que me rodea que no soy lo que aparento. Me ven como una mujer de carácter fuerte, acostumbrada a mandar y ser obedecida. Una mujer que toma sus propias decisiones y en ocasiones las decisiones de los demás. No ven que aun siendo así siento la necesidad de pertenecer a alguien.

Que tengo la necesidad, si… la necesidad porque es una necesidad, que esa persona me cuide, me proteja, me mime y también que me folle como la puta en la que me convierto cuando voy de su mano y me somete a sus deseos, a sus caprichos. Que bajo toda esta fachada de mujer dura que muchos conocen, si profundizan un poco y van levantando las capas que cubren mi alma lo único que encontraran será una gata que añora ser el juguete de su Amo y Señor.

Pocas personas son capaces de entender lo que yo veo en mis ojos al mirarme en el espejo. Me catalogarían de enferma y de muchas cosas más que ni merecen ser mencionadas, pero yo estoy segura de lo que soy. Soy una mujer como otra cualquiera, solo con otras necesidades y gustos. Pocas mujeres han tenido el gozo de poder decirse a si misma, - Soy su puta y me encanta serlo-, y al decirlo sentirlo en cada fibra de su ser, de su alma. Yo soy una de ellas… yo conozco ese gozo.