Y callo...
Estoy en el trabajo… y hoy me siento ansiosa. Con deseos de gritar al mundo como me siento. Dejarles saber que me llenan deseos de todo y de nada a la vez. Que me invaden unas ganas locas de sentir unas manos en mi cuerpo haciéndome daño, o tal vez que me acaricien; quizás hasta ser yo la que haga daño con mis caricias y disfrutar mientras escucho los gemidos de dolor que estoy produciendo mientras lo hago.Quiero hundir mis manos en mi entrepierna y buscar ese placer que se me escapa. Se escapa entre mis dedos y yo intento retenerlo pero no puedo. No sé como hacerlo en estos momentos, lo intento, pero no lo consigo. Las olas no llegan. Las llamo con gritos de desespero y necesidad y no me escuchan, hacen caso omiso a mis suplicas.
Mis dedos crispados buscan mis bragas, tiran de ella hasta sentir la tela meterse completamente entre los labios de mi sexo. Siento como tortura mi clítoris y contoneo mis caderas para sentir la fricción que mis movimientos producen. Eso solo me frustra más, produce más ansia y quiero gritar mi frustración a los cuatro vientos. Quiero gritar lo frustrada que estoy, sin embargo callo. Vuelvo a mi escritorio, tomo asiento y siento la tela de la braga rozar mi sexo húmedo y mis caderas vuelven a moverse, mi cuerpo sigue crispado, con cada nervio a flor de piel y yo hago como si todo a mi alrededor fuese perfecto. Y callo…


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