sábado, junio 10, 2006

Antigüedad China

Son las siete y diez… y llueve. Me encanta el sonido que hacen las gotas al estrellarse contra los cristales. Una tarde lenta… viernes y de lluvia. No hay mucho que hacer, ya que el trabajo fuerte lo saque en la mañana así que me pongo a leer para hacer tiempo hasta la hora de cerrar.

El timbre del móvil me hace sonreír. Sé quien es antes de mirar la pantalla para verificar que es Él... –¿Hello?- contesto y sé que nota la sonrisa que le regalo a través de la distancia. La respuesta a mi saludo es solo una palabra. Sin decir más, dejo mi escritorio y voy al almacén. Busco donde pueda observar la entrada a través de la cortina que separa el almacén del resto del local. Mi mirada cae sobra una mesa baja que creo será adecuada para mis necesidades. Es de madera clara, terminada con unos dibujos laqueados y es una antigüedad china que tiene más de 300 años.

Con paso firme y aun con el móvil en la mano me dirijo a la mesa. Con cuidado para no arañarla me acomodo a cuatro patas sobre ella. Una vez en posición vuelvo a poner atención a lo que escucho. Él no ha dicho nada más. Escucho su respiración y los sonidos ambientales donde se encuentra mientras subo la falda hasta mis caderas. Apoyo el codo de la mano que sujeta el móvil en la mesa y la otra va a mi entrepierna. Mis dedos echan a un lado la fina tela de la braga y buscan la humedad. Estoy preparada. Siempre sucede igual cuando me da estas sorpresas.

Normalmente el escuchar su voz me excita, pero escucharle pronunciar esa palabra tiene un impacto erótico tan intenso que mi cuerpo reacciona de inmediato. Mis dedos comienzan a frotar la perla endurecida en la que se ha convertido mi clítoris y maúllo mientras observo la entrada. Me relamo y mordisqueo mis labios del placer tan intenso que estoy sintiendo. Alerta a todo e importándome solo sus palabras. Ronroneos y gemidos de placer escapan de mi garganta mientras escucho que me llama su puta y obedezco repitiendo esas mismas palabras entre jadeos. Con la boca reseca de placer le aseguro con voz entrecortada por el deseo que soy suya, que soy su puta hasta la medula… que soy la más puta y Él es quien me hace serlo.

Mis dedos buscan y se clavan hasta el infinito, pero ya no son mis dedos, sino su polla que me clava y me proclama como suya, como su puta, su gata, su propiedad. El placer que siento se manifiesta a través de sonidos ininteligibles que brotan de su propio acorde de mi garganta. Cuando logro articular palabras, le imploro que me folle más duro, mientras me acomodo sobre la mesa, bajando mi cara hasta tenerla pegada a la madera para poder levantar más el culo. Siento la madera fresca en mi mejilla y separo más las rodillas al cerrar los ojos. Mi cuerpo se contonea eróticamente disfrutando del placer de la carne, de la entrega y sigo frotando mientras maúllo entre jadeos y espasmos de placer.

-Ahora!!!!- Escucho pero no quiero obedecer. No quiero que termine pero mi cuerpo esta acostumbrado a sus ordenes. Ya no es mío, es suyo y Él lo controla. –Dije, Ahora gata!!!- Y la presión que ha ido acumulándose en mis entrañas se convierte en olas. Olas que me estremecen sobre la mesa como si fuese un naufrago en medio del mar. Maúllo entre jadeos y gritos de placer, no puedo evitar los espasmos que recorren mi cuerpo una y otra vez. Cierro los ojos e intento recuperar la cordura, volver al presente… escucho su voz – Así gata, siempre así para tu Amo-… lo escuchaba tan cerca que su voz parecía estar en la misma habitación. Maúlle para Él una vez más. Maullidos y besos de agradecimiento, de placer… de gata satisfecha. –¿Follamos, gata?- Levanto la cabeza de la mesilla y esta parado ante mí… Sonrío y le digo…-Que sorpresa-…

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola gata, hace tiempo que te leo,antes en el blog del msn y ahora aqui. Me encanta lo que escribes, y me pongo en tu piel imanginandome "escenas".

Me llamo leila soy de bcn,me encantaría iniciarme.Me gustaria poder hablar contigo , así que por favor aqui te dejo mi msn.

alasdegaviotabcn@hotmail.com

un beso Leila

1:02 a. m.  

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