Ritual
El agua lame mis pies… y siento la piedra húmeda en mis nalgas. Estoy en un extremo de la playa, miro a mis alrededores para ver si hay alguien observándome. Hay algunos chicos jugando con una pelota y dos ancianos sentados a orillas del mar conversando. Yo les miro sentada en mi piedra, y mi mano se pierde entre mis piernas. Sigo observándoles mientras mis dedos echan a un lado la tela de mi bikini… y mis dedos buscan. Miro a mi alrededor y hurgo a la vez, sabiéndome muy húmeda. Quiero poder arrancar la tela que me cubre, pero es imposible. Sigo hurgando y finalmente mis dedos penetran y se humedecen. Estaba segura que sería así…Mis ojos se entrecierran y recuesto la espalda al muro que tengo detrás. Acomodo mis nalgas para abrir un poco más mis piernas. Mientras lo hago, vuelvo a mirar mis alrededores para ver si me observa alguien. No veo a nadie, pero me siento observada… y eso me excita más. Me excita la idea de algún mirón o mirona disfrutando de observar un ritual tan intimo, a plena luz del día y en un lugar tan publico.
Mi mano sigue perdida entre mis piernas y el deseo de abrirlas de par en par es agobiante, quiero acceso absoluto a esa humedad, al placer que sé se obtiene de dejarse llevar y solo satisfacer el deseo de la carne. Escucho las olas a la par que las siento en mis entrañas…. Unas lamiendo mis pies, las otras escapando de mi cuerpo. Mis dedos se mojan con ellas y mi cuerpo se estremece de placer. Una… dos, tres veces y no cesan… Boqueo repetidas veces para aspirar aire y llenar mis pulmones, mientras acallo el grito de placer que muere en un gemido que trago con el aire para no delatarme.
Abro los ojos y vuelvo a mirar a mis alrededores… Justo encima de mi, detrás del muro, esta Él… mirando y disfrutando de su gata en celo…










